Combatir la corrupción es una decisión política

Desafortunadamente, no sorprende en absoluto la noticia de que la Argentina se encuentre entre los países más corruptos de la región. Desde hace años, quienes conducen a nuestro país no se han interesado en lo más mínimo para combatir este flagelo e, incluso, comienzan a aparecer ciertas sospechas que involucran directamente a la cúpula dirigencial.

A más de diez años del inicio de su gestión, el oficialismo no ha dado ni el menor indicio de la sanción de una Ley de Acceso a la Información, reglamentación que en la Ciudad de Buenos Aires rige desde el 2007 por decisión de Mauricio, año en el que nuestro jefe de Gobierno llegó a Bolívar 1.

Una ley no sólo es fundamental para obligar al poder a rendir cuentas hacia su pueblo, sino también para consolidar una cultura de la transparencia, la cual hoy en la Argentina brilla por su ausencia. Por ejemplo, en la Ciudad, a partir de esta normativa, hemos transitado un camino que constituye un ejemplo para el resto del país: creamos Buenos Aires DATA, un catálogo de datos abiertos desde el cual pueden idearse todo tipo de aplicaciones de utilidad para todos los vecinos; lanzamos la plataforma de Trámites a Distancia, mediante la cual lo vecinos pueden tramitar su pedido de información pública vía online; organizamos el Congreso de la Transparencia, el cual ya tuvo a dos ediciones y reunió a especialistas en el tema de todo el mundo; nos adherimos a la Red de Transparencia Activa, la cual reúne a los países y las ciudades de Latinoamérica más comprometidas en la materia; y fundamos, junto a otros municipios y provincias, la Red Federal de Acceso a la Información, con la cual buscamos dar el puntapié inicial para una cultura transparente a lo largo y ancho de la República.

Para ejecutar todas estas acciones sólo fue necesaria una decisión política y nosotros la tuvimos desde el primer día. Todavía, a más de una década en el poder, estamos esperando a que el Gobierno nacional pueda revisar su postura y torcer el rumbo. Ejemplos sobran y no están tan lejos.

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