Se acabó la escribanía

El Congreso de la Nación, durante todo el 2016, ha podido aceitar los engranajes de su mecanismo deliberativo, absolutamente en desuso, después de tantos años de inactividad en el debate parlamentario, y ha dejado de funcionar automáticamente como un trámite de escribanía.
Hemos logrado recuperar el dialogo de las distintas fuerzas políticas, tan necesario para obtener consensos y acuerdos para leyes muy importantes, sin dejar de reconocer que el mérito de Cambiemos ha sido obtener votos sin contar con mayoría parlamentaria en el Congreso de la Nación.
El trabajo que hemos hecho es verdaderamente inédito.
Cabe recordar que, ni bien fueron abiertas las sesiones ordinarias, por parte del Presidente Mauricio Macri, el 1º de Marzo pasado, el Congreso se abocó de lleno al tratamiento de la derogación de las leyes que mantenían al país fuera del mundo de las inversiones. Tras amplios y acalorados debates previos en la respectiva Comisión de Presupuesto y Hacienda se concluyó con la ley que logró normalizar la deuda que nuestro país tenía con tenedores de bonos que no habían entrado en los canjes de los años 2005 y 2010, y que litigaban contra la Argentina, generando intereses, costos judiciales y la peor calificación de riesgo para el país.
Vale la pena destacar, la sanción de la Ley de Acceso a la Información que marca el rumbo hacia la transparencia de la gestión y una clara diferenciación con la administración anterior.
Además, han sido sancionadas leyes que implican acciones de impacto directo en los ciudadanos, pues mejoran su calidad de vida, así como también se proponen reparar situaciones económicas desventajosas para el país. Entre ellas, el reintegro a jubilados y beneficiarios de la asignación universal por hijo, del impuesto al Valor Agregado a compras minoristas; la creación del Programa Nacional de Reparación Histórica para Jubilados que tantos años han estado esperando por una jubilación digna; la creación de un régimen de fomento a las inversiones para las Pymes; un régimen de Desarrollo y Fortalecimiento del Autopartismo Argentino; la regulación de los contratos de Participación Público Privada y el cumplimiento de la promesa de campaña de nuestro Presidente, como fue el cambio al impuesto a las Ganancias.
Asimismo, han sido sancionadas leyes que apuntan a la seguridad de los ciudadanos, tales como las modificaciones del Código Penal de la Nación, en cuanto a la incorporación de la figura del arrepentido; la modificación del procedimiento para los casos de flagrancia; las herramientas y facultades otorgadas a las fuerzas policiales, al Ministerio Publico Fiscal y al Poder Judicial para ser aplicadas a la investigación de los delitos complejos; el Régimen de Extinción de Dominio; la creación del Consejo Federal de Precursores Químicos; la modificación a la ley de estupefacientes en lo concerniente a quien produzca, fabrique o prepare estupefacientes; entre muchos otros.
Por último, quiero resaltar la aprobación del primer presupuesto que va a tener el Gobierno Nacional para gestionar durante el año 2017, el crecimiento que la Argentina necesita, basado en números realistas y en base a necesidades concretas orientadas a obras para que los argentinos vivamos mejor.
Por cada ley aprobada, hemos trabajado mucho en cada comisión, nos hemos escuchado, hemos aunado criterios con las distintas fuerzas políticas, y siempre hemos buscado apoyo para cada votación.
Se termina este primer año, y lo rescato como el año en que el Congreso ha vuelto a ser el Órgano Legislativo que nunca debió dejar de funcionar, y al cual me siento orgulloso de pertenecer.

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